ES EL APOCALIPSIS DILE QUE PASE

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PÁGINA 16. LA BESTIA.

Mak :

  • LA BESTIA

Estoy investigando sobre esto del Apocalipsis.
Hay un personaje que está mazo de guapo: La Bestia.
Me ha dicho mi padre que cada Apocalipsis tiene su Bestia. Atila, Gengis Khan, la Peste Negra, Adolf… Su papel es dar miedo, descolocar a la gente y romper todo lo que se pueda.
Y me he puesto a pensar en cómo es nuestra Bestia.
Yo creo que debe medir unos 1.250 metros. Es un monstruo con piel de cocodrilo y pinchos por la espalda, ojos de serpiente y, en lugar de las orejas, unas chimeneas que echan humo negro pestilente.
Big Mak mete baza. Dice que tiene que tener siete brazos, que en el Apocalipsis las cosas vienen de siete en siete, que es la tradición. A ver, que sigue.
Dice que la Bestia lleva una chaqueta cruzada, una blazer, de Savile Road y una camisa de Brook Brothers. Unos pantalones de franela muy bien planchados y unos zapatos con hebilla Marvin & Co Luxe.
No conozco estas marcas.
Dice que también lleva un portatil que le regalaron los Lehman Brothers. ¡Estos me suenan a troupe del circo!
Y por último, la bestia lleva un maletín donde lleva la economía financiera, para seguir soltándola por el mundo.
Big Mak continúa. La Bestia lleva las manos llenas de gente, mientras camina, sin enterarse, pisando ciudades enteras . Y va mirando para arriba, atolondrada, sonriendo mientras se carga el mundo…
Vale. Acepto sus sugerencias. Pero los pinchos de la espalda y las chimeneas de las orejas se quedan.
Pero mi plan de atacarla con cazas de combate de alas de geometría variable y armamento laser de última generación, también. Es mi bestia y la hago como me da la gana.

PÁGINA 15. LA FUGA.

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  • LA FUGA

Vale, tengo quince años pero no soy gilipollas. Me doy cuenta de que están pasando cosas… pero como no puedo hacer nada sigo a lo mío.
Hace tiempo que oigo hablar de unos que son “estoscabrones”. Lo dice mi padre y los padres de mis colegas y, bueno, nosotros también, pero no sé si hablamos de los mismos. Igual sí.
“Estoscabrones” salen mucho en las noticias y Big Mak se ralla tanto que hay que apagarle la tele.
Que digo que me entero de las cosas.
Le hemos pillado mi hermana y yo mirando lo que él llama su Atlas caducado. Es un libraco que dice que se compró a mitad de precio porque ya no valía. Que el mundo ya no es así.
Nada, que dice que está mirando a ver dónde nos podemos ir para librarnos del Apocalipsis. Problemas.
Al final ha llegado a la conclusión de que solo en un barco en medio del mar te puedes librar.
Entonces Chis ha dicho que en medio del mar no hay cobertura, ni están sus amigas. Y yo me he visto como un idiota con un skate, muerto de frío y sin colegas en un barco. Y le hemos dicho que en el mar no va a venir la vecina de arriba con sus taper, que no queremos más latas.
Y va y se echa a reír. “Así me gusta. Yes, we stay”, dice. O sea que sí, que nos quedamos.
“No les vamos a dejar nuestra civilización a estoscabrones,
pero va a haber que poner los cojones encima de la mesa” nos dice. Le hemos dicho que sí. Chis se ha ido corriendo con sus amigas que la estaban esperando. Y yo me he puesto a matar zombies en la Play.

PÁGINA 13. NEW BANKING.

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  • NEW BANKING

Parece que esto está cambiando a toda leche.
Por lo visto ya no nos sirven los bancos de toda la vida. Dice Big Mak que la pasta del banco está a disposición del primero que pase. Del propio banco, que va arrebañando a su bola. De cualquiera que diga que se lo debemos: los del teléfono, los de la luz, los del ayuntamiento, los de los seguros…
Así que vamos a hacer New Banking.
Tengo un amigo chino que patina con nosotros. Es chino porque tiene cara de chino, pero ha nacido aquí. No dice “pol favol” ni “glacias”. Dice “quepasachaval” y “nomejodastio” cuando algo le molesta, como nosotros. Igual. Le llamamos Chinichi.
Quedamos con él para ir a la tienda de sus tíos, que sí son chinos de verdad, o sea de China.
Nos atiende su prima. Big Mak le explica lo que quiere: algo para guardar la pasta en casa. Flipo. ¿Para eso hemos liado a mi colega?
Big Mak dice que los chinos llevan guardando pasta desde hace lo menos diez mil años. Gente experta.
La prima de Chinichi nos ofrece varias posibilidades.
A.- Caja con apertura mecánica con clave autoprogramable. O sea ruedecillas con números, como las maletas.
B.- La “B” es una sugerencia mia, ¡para la pasta que manejamos en casa! Caja-cerdito con apertura por percusión. No sé si a mi padre le hace gracia.
C.- Caja empotrable con… No, no nos vale porque no tenemos donde empotrarla. Es lo que tiene vivir de alquiler.
D.- Caja de acero de alta resistencia con apertura mecánica. O sea llave. Que la pierde seguro.
Nos quedamos con la opción “A”. ¡New Banking en marcha!

PÁGINA 12. FINANZAS.

Mak :

  • FINANZAS

No está permitido que los menores trabajemos. A esa desgracia la han llamado explotación infantil. ¡Menos mal!
Yo usaba bastante este concepto. Sólo defendía mis derechos.
Ya no. Es que antes tenía una paga. Así sin más. La pedía los fines de semana, me la daban, me la pulía y luego me sacaba extras por diversos métodos.
Pero se acabó la paga. “Tienes que aprender a valorar las cosas y para eso te las tienes que ganar”. Mentira. Lo que pasa es que la pasta no circula. O sea que vamos a aprovechar la crisis para que yo me eduque. ¡Pues vaya!
Creo que me estoy educando muy bien. Ahora me lo trabajo.
He desarrollado varias técnicas para conseguir cubrir mi presupuesto semanal.
“Papá, ¿me das dinero que es que tengo…?, bueno, que en clase nos han dicho que compremos una rana para un experimento”. Big Mak es mi archienemigo. Conoce mis trucos. O eso cree él. “No tengo dinero” me dice. Los dos mentimos bastante bien.
Entonces me tiro encima suya para pelear en broma hasta que consigo que se la caiga la pasta de los bolsillos. Y ya no tiene excusa y me tiene que dar para la rana o lo que sea.
Y luego he aprendido las artes tradicionales de la recolección en sillones. Del aprovechamiento de la siesta de mi padre para ver qué caza encuentro en su mesilla, alguna monedilla.
Pero lo más importante, lo que más beneficios da, es la negociación. Hay que ser muy pesado, repetir una y otra vez que necesitas algo. Explicarlo desde por lo menos cuatro o cinco puntos de vista, cambiando la cara de triste a feliz y de decepción, dando pena, a cabreo y enfado. Aceptar un no sólo para volver al ataque. Insistir, explicar, hablar… El que aguanta gana.
Yo aguanto mucho.

PÁGINA 10. EL MÚSICO.

Mak :

  • EL MÚSICO

Llego a casa con dos amigos y oigo que está Big Mak con alguien en el salón. Me llaman y me encuentro con un tío lleno de tatuajes, anillos y chupa de cuero,
“Este es Mak, este es Bob, Bob Riva” y se me queda mirando. No entiendo qué me quiere decir. “Bob es músico” añade. He debido poner cara de nomelocreo. Todavía no controlo las caras que pongo, ya lo sé. Big Mak me ha dicho siempre que no me puedo echar novia hasta que no controle mi cara. Que si no me la voy a cargar todo el rato.
“Enciende la Play y pon el Guitar Hero”. No me gusta como me mira Big Mak.
Pongo el juego y sacamos la guitarra de mentira. Se supone que hay que ir siguiendo unos puntos de colores que salen en la pantalla a la velocidad adecuada. Nunca he conseguido acertar más de un 48%.
“Busca… no sé…a ver si hay una canción que se llama Me Habéis Dejado Solo Cabrones”.
La busco en el menú del juego y ¡zas! ¡ahí está!
Big Mak le da la guitarrilla al músico.
Le doy al play y ¡el tío se pone de espaldas a la tele! Empieza a tocar, y acierta todos y cada uno de los puntos, y además se pone a cantar la canción, sin leer la letra ni nada. ¡Un 100% de acierto! ¡Supermega record!
Mi padre saca un disco de esos viejos, los grandes negros.
En la portada está el músico. Le da la vuelta, donde vienen las letras y me hace leer la primera: “Yo decía que no tenía sentimientos, pero era mentira, me habéis dejado solo, ¡cabrones!”. Y luego pone: música de Bob Riva, letra de Big Mak. Y les da un ataque de risa a los dos.
Uno cree que conoce a su padre, pero ¡jo! estos viejos tienen mucho pasado.

PÁGINA 09. LA PCHP.

Mak :

  • LA PCHP

La PeCHeP es la moto que tenemos ahora. A Big Mak le ha dado por poner las cosas con iniciales, le debe parecer moderno. Quiere decir “Para Cuando Hay Prisa”. Bueno, a mi me da igual.
Siempre hemos ido en moto, en Vespa. Esta es la quinta o sexta que yo recuerdo. Cuando éramos más pequeños y el casco no era obligatorio, a mi hermana Chis y a mí nos llevaba al colegio así. Yo delante de él, de pie, y Chis detrás. Sin casco ni nada. Nos gustaba mucho. Ahora está prohibido. Por lo visto antes había muchísimas menos cosas prohibidas. ¡Vaya asco!
Los cascos sí que son siempre los mismos. Yo le doy la brasa para que me compre un integral, como los de Moto GP, pero me dice que llevo un Cromwell, ¡un Cromwell auténtico! A mi no me dice nada. Me parece que hago el ridículo. Es como de los tiempos de Napoleón.
Y creo que no está homologado. Bueno, lo sé, porque un dia nos pararon, los guardias, y se lo dijeron. Pero les soltó el rollo del Cromwell y le dejaron irse. Ya ves. Seguro que es por el pelo blanco, porque si me paran a mí acabo en comisaría seguro, como tengo edad de sospechoso habitual…
Y le ha puesto un cristal delante como de cartero, que a mi me da vergüenza, la verdad. Dice que es para no mojarse y para el frio, pero yo sé que es para fumar en la moto. El cristal hace como una burbuja y el aire, en vez de para atrás va para delante. Y así va fumando y la ceniza no le va al de atrás y el cigarrillo no se consume solo. Astuto.
Yo creo que lo hace para hacerse el chulito, porque en verano tambien lo lleva, el cristal, y que yo sepa ni llueve ni hace frío.

PÁGINA 08. LA VECINA DE ARRIBA.

Mak :

  • LA VECINA

Estoy tranquilamente haciendo nada y llaman a la puerta.
Se oye desde el salón lo de que es el Apocalipsis, que pase. Por no discutir voy y abro.
Es la vecina de arriba: “tú eres el niño desestructurado, ¿está tu padre?”
Lo pillo a la primera.
Es que el otro día tuvimos una pequeña discusión a gritos sobre el concepto “cuarto ordenado”. Yo decía que si yo sé dónde están las cosas, hay orden. Big Mak, como es analógico, no lo entendía. “¡Aquí hay cadáveres entre los escombros!, ¡voy a llamar a la policía” y yo le contesté que lo que pasa es que soy un producto de familia desestructurada.
Se ve que la vecina lo oyó por el patio.
Total que aviso a mi padre, le digo que es la vecina, no el Apocalipsis y me meto en mi cuarto a escuchar que pasa, no sea que haya hecho algo y tenga que preparar una explicación ingeniosa.
Pero no va por ahí, menos mal. “Es que me he puesto a cocinar y he hecho de más. Y como creo que coméis muchas cosas con conservantes y colorantes…os he bajado unos taper…”
Y muchos bocatas y algunas latas y comida de telechino…
gurmets no somos desde luego. Nos deja la bolsas y Big Mak muy astuto se las devuelve, a ver si vienen llenas otro día.
La tortilla de patata: 10. Las albóndigas buenísimas pero un 7, porque tocamos a pocas. La cosa verde y el pescado sin puntuar porque no los he probado. Y el caldo y el estofado normales, bien.
Le he preguntado a mi padre qué es lo que más le ha gustado: “La nariz de la vecina”, dice. “Si es como de boxeadora” le digo yo. Y me contesta que pues por eso mismo. Pues vale. No lo pillo.

PÁGINA 07. LA CAZA.

Mak :

  • LA CAZA

Los documentales son una lección para la vida. Big Mak lo repite desde que yo recuerdo. La ciudad es nuestra selva, nuestro ecosistema y sobreviven sólo los animalillos que controlan.
A mí me parecía otra de sus ochomilmillones de teorías, hasta que hace unos días la puse en práctica. Bueno, puse en práctica una parte. O sea, que la policía son una manada de depredadores carnívoros. Que atacan en manada y que no pueden resistirse a una presa que corre. Que se les enciende algo, como a un tigre que ve correr a una gacela, que lo que ve no es un bicho corriendo, sino un trozo de pizza caliente y con el queso derretido. Que se la quiere comer ya, pero ya.
No nos dejan patinar en paz. Creo que lo que pasa es que tenemos una edad en la somos sospechosos. Big Mak dice que voy a ser sospechoso hasta que tenga el pelo blanco como él, o hasta que me compre una corbata. Creo que voy a esperar a lo del pelo blanco, que me renta más.
A ver. Que estábamos haciendo unos trucos con el patín toda la banda de colegas, cuando apareció la manada al paso pidiendo la documentación a voces. Error. A la presa hay acercarse con sigilo, despacio, sonriendo…
La peña, claro, echó a correr patinando, pensando que eran más rápidos que los polis, que tienen ya una edad, más de veinticinco lo menos.
Pero yo me acordé de mi padre: “el depredador raramente ataca a una presa que se queda quieta y que no reacciona a su acoso. Si encima pone cara de aburrimiento y despiste es probable que confunda a la posible víctima con una pieza de mobiliario urbano”. Se lo dije a mi amigo Zeta y nos sentamos siguiendo el manual. Quietos y con cara de aburrimiento. Funcionó. Pasaron corriendo sin vernos.
A los demás los pillaron, porque todo era una trampa y los estaba esperando más adelante la parte motorizada de los cazadores de la sabana.
Hay que estar atento a los documentales. Renta.

PÁGINA 06. EL APOCALIPSIS.

Mak :

  • EL APOCALIPSIS

Vivimos al final de un pasillo larguísimo. Dice Big Mak que esto es lo que convierte un piso normal en un domicilio. No lo pillo. ¿Domicilio es más que piso? A mí me recuerda a las guaridas de las alimañas. Un túnel muy largo y al final el salón.
Aquí es donde nos reunimos al atardecer a hablar. Bueno, cada uno con sus amigos. Por Wassap, chats o lo que sea. Big Mak está enganchado a un juego del teléfono. Lleva meses construyendo una aldea y un ejercito. Se dedica a robarle a los niños elixir y oro y a destruirles las aldeas. Y se ríe solo.
Pues el otro dia estamos así, haciendo familia cada uno por su cuenta, y suena el timbre. Y mi padre, que no hace más que hablar de la caída de Occidente, va y dice: “Es el Apocalipsis, dile que pase”. Y mi hermana y yo le decimos que nos da miedo esa cosa. Mentira. Lo que pasa es que la puerta está muy lejos, pero cuela.
Va Big Mak. Abre la puerta y le dice al tío: “¿Cuál de los cuatro jinetes es usted?”. El otro se queda callado. Chis y yo flipando. “Yo creo que debe ser usted la Peste o la Muerte, porque la Ramera de Babilonia no parece”. “No, soy de la luz” dice el tio. Y Big Mak le contesta: “Usted es de la Sombra, pero pase”. “Sólo quiero hacer la lectura del contador, se lo juro”… Fue muy fuerte.
A ver si encuentro un resumen de eso del Apocalipsis, me ha quedado curiosidad con eso de los jinetes y de la Ramera de Babilonia. En el instituto no nos han hablado de esto.

PÁGINA 04. HOME.

Mak :

  • HOME (DE MOMENTO)

Desde que yo me acuerdo hemos vivido en varias ciudades y en varias casas. En esta llevamos varios años.
Es un piso antiguo. Bueno es que nosotros somos de piso.
Este es antiguo. Viejo.
A Big Mak le gustan así.
Dice que los suelos de madera sirven para oir al enemigo acercarse.
Y los techos altos para que circule el aire. Dice que así los pedos se pegan al techo y no se notan por aquí abajo, porque son de nosequé gas noble, ¿¡noble?!, que tiende a elevarse a las alturas.
Cuando habla de estas cosas, él las llama curiosidades biologico-científicas, mi hermana se pone atacada y nos llama guarros y cerdos y más cosas a los dos. A mi me incluye aunque no haya abierto la boca. Debe ser porque me da la risa.
Me gustan las curiosidades biologico-científicas…
Pero es mentira. Lo de que los pedos suben. Un día hice el experimento con un colega mío. Se comió un montón de palomitas, que dan gases. Con la ayuda de un mechero hicimos visible el pedo por ignición. O sea que le pegamos fuego.
Salió recto. No subió ni un milímetro. Casi quemamos una pila de papeles así que no volvimos a probar. Pero que no.

Creo que nos tenemos que volver a cambiar de casa. Dice mi padre que a una más pequeña. Me da igual. Nuestras casas son siempre la misma. Las caretas exóticas, el cascanueces hawaiano, que es una tia en bolas, los muebles con ruedas, los cuadros, la Play…y las mismas personas diciendo las mismas gilipolleces. A mí me gusta.


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