ES EL APOCALIPSIS DILE QUE PASE

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PÁGINA 42. LA FUERZA.

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No podemos vivir acojonados.
Es verdad que estamos rodeados de demonios. Pero hay que resistir.
Nos enfrentamos a la tristeza, a la oscuridad, a la frustración…
Es una lucha que se cobra millones de víctimas.
Mak, es normal a los quince años, piensa que hacen falta superhéroes para esta lucha colosal.
Pero mientras llegan habrá que utilizar lo que tenemos a mano.
Y tenemos un arma muy eficaz.
La Fuerza Interior.
La Fuerza Interior irradia desde la parte superior del pecho, exactamente de la parte inferior del esternón. Desde este punto se transmite al resto del cuerpo, a los ojos, al porte, al cerebro y a los demás miembros.
Pero, además, en función de su intensidad, se expande lateralmente alrededor del sujeto, hasta una distancia que oscila entre los diez y los noventa centímetros, si bien se han documentado algún caso que ha alcanzado excepcionalmente, y durante breves segundos, los dos metros.
Hay que buscarla ahí, bajo el esternón, y sentir como fluye y genera un escudo protector.
La Fuerza Interior se puede perder. Se produce entonces un estado de estupefacción y desidia lamentable. Por eso hay que buscarla como sea.
Así que si salimos a la calle armados con esta Fuerza extraordinaria, observaremos como se nos sube la barbilla y se nos hincha el pecho. Como la mirada se escapa al horizonte y los demonios huyen de nosotros. Incluso los de categoría tres, que son los que más dan por saco.
Yo voy practicando esto de la Fuerza Interior mientras mi hijo espera a los superhéroes, no sea que luego no vengan.

Página 40. LUPUS.

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El hombre puede ser un lobo para el hombre, pero en tiempos de tormenta y desazón, el hombre es una chuleta de cordero para el hombre. O un jamón. Homo homini porcus carnis est.
La vida tiene días y días.
Y estos son días de lobos.
Comer o ser comido. Pero con educación, con buenas maneras.
Razonando.
Por tu bien.
Todo muy correcto, muy propio.
Y nos devoramos sin embrutecernos.
Y se nos va endureciendo el alma, a los lobos.
Porque a los corderos no les da tiempo. Se los comen antes.
Es mejor ser lobo que cordero. Creo.
No estoy seguro.
La Bestia nos quiere devorar a todos. No hace distinciones. Se come hasta a sus propios servidores. Y a sus propios hijos si hace falta.
Así que ante la duda mejor lobo.
Y antes de salir ahí afuera, una danza guerrera.
Para coger valor.
Y la rabia necesaria.
Y para entonar el cuerpo.
Y para atraernos a los espíritus de todos los antepasados que ya han vivido sus apocalipsis…
Una danza guerrera no antecede necesariamente a una matanza sanguinaria.
Pero hay que prepararse para lo que venga.
Y si luego no hace falta, no pasa nada.
Pero es mejor saberlo.
Homo homini lupus chorum ante manducans alium.
El hombre es un lobo que baila antes de comerse a otro.

PÁGINA 38. LA CASTA.

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La calefacción se ha convertido en algo que hay que pensarse. Afortunadamente el calentamiento global nos favorece, a corto plazo claro, a los que tenemos anquilosamiento temporal en tesorería.
El frio se quita con una sopa calentita.
Anoche, mientras se tomaban la sopa protestando, traté de explicarles la situación a mis hijos. Y una cosa llevó a la otra y terminamos hablando de La Casta.
La Casta es un club muy exclusivo. Su objetivo y su labor única es perpetuarse, incluso a través de generaciones. Y lo hacen sin mirar abajo. Les importa un pito.
A La Casta se accede por familia, por política, por las armas, el terror, el dinero. Tambien por matrimonio.
De La Casta se sale por defunción, por la fuerza o por torpe, es decir por expulsión.
Porque se defienden entre sí a muerte o hasta que peligra lo más mínimo su propia situación.
Pero en circunstancias normales, una vez en el club, se pasa de un puesto a otro sin mayores problemas.
La Casta no tiene pais, ni religión, ni raza, ni moral. Pero usa los países, los dioses, las pieles y las grandes ideas para seguir subidos a la alfombra roja, por encima de nuestras cabezas.
¿Quienes son? Algunos son conocidos, otros no. Los más peligrosos no se dejan ver, pero son los que deciden cuanto es el mínimo para sobrevivir y seguir produciendo o cuantos años es razonable que vivamos. O si lo que hacemos es útil o no. Para ellos, claro.
Al acabar van y me preguntan que como se entra en La Casta. Creo que no me he explicado muy bien.
Y esta mañana han salido a la calle mirando al cielo, buscando alfombras rojas entre las nubes.

PÁGINA 37. AMIGOS.

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El futbolista empezó siendo un compañero de barra. Beber juntos une mucho, ya se sabe.
Después se convirtió en Mecenas. En esto del arte no tenemos clientes.
Y al final es simplemente un amigo.
Y cuando hay un problema hace falta un amigo.
Problema: me ha contado mi hijo, Mak, que entraron ladrones en casa hace dos noches. Que yo estaba dormido y no me enteré de nada. Que él les oyó. Que salió de su cuarto disfrazado de Orco fosforescente blandiendo un hacha de plástico, tambien fosforescente. Que se enfrentó a los intrusos haciendo ruidos propios de Orco, quienes, aterrorizados, se dieron a la fuga.
Que yo no me enteré porque dormía con tapones en los oídos esa noche.
No lo recuerdo, es posible.
Exige una recompensa, un juego de la Play de asesinos bastardos con el que lleva dando la brasa desde hace un tiempo.
No me he creído ni una palabra, hasta que he descubierto todos los papeles revueltos en los cajones. Se que la historia es inverosímil, o sea mentira, pero algo ha pasado.
Se lo quería contar a alguien, y he quedado con el futbolista.
Pero he llegado al bar y estaba con su mujer, Olga Viborovna, el cuerpo que vive subido a un par de piernas. La he saludado y a partir de ese momento todos me han empezado a sonreír. El barman me ha preparado un combinado exótico, las chicas me han empezado a mirar de reojo, los tios me han lanzado miradas de complicidad… En fin, que se me ha olvidado a qué iba, pero me he sentido estupendamente. Otro dia le contaré al futbolista mi historia policiaca. Y a Mak le tendré que torturar para que cante la verdad.

PÁGINA 34. EL SECRETO.

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La Bestia se ha puesto en manos de sus asesores de imagen.
Se disfraza de tipo razonable que solo quiere nuestro bien. Aparece maquillado y con una corbata azul, los asesores saben de esto. Y si se tiene que poner gafas, se las pone. Lo que haga falta.
El Apocalipsis no es de ahora. No ha llegado de repente. Siempre ha estado ahí. En cada época toma una forma diferente. Y a cada uno le toca el suyo propio.
A nosotros no nos han tocado ni guerras ni pestes.
Nuestro Apocalipsis es más técnico, como de economia financiera globalizada y cosas así.
Un señor se tira un pedo en un extremo del mundo y tu te quedas sin trabajo o sin ahorros o sin criterio propio.
Tiene reclutada una legión de colaboradores. No saben que son posibles víctimas a la vez. Incluso muchos no saben a quien sirven. Otros si.
El secreto es que La Bestia nos necesita.
Necesita nuestros votos, para sí o para sus esbirros. Necesita incluso nuestra intención de voto para los sondeos y las estadísticas. Todo le vale.
No sé si mi táctica de defensa sirve de algo. Corro tratando de esquivar sus mensajes narcotizantes. Sus mentiras tranquilizadoras de probada eficacia. Corro saltando por encima de sus trampas. Corro huyendo de La Bestia.
Y mientras corro me entretengo.
La Bestia cambia mucho de cara. Pero reconocerla es facil. Tiene muchas manos, muy grandes y muy poderosas. Pero sobre todo se reconoce por su mirada arrogante, acostumbrada a vernos muy lejos y muy pequeños. Insignificantes.

PÁGINA 31. EL MENSAJERO.

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el mensajero

Son tiempos de incertidumbre.
Quedan pocos ñus en la sabana y somos muchos los depredadores y carroñeros con una familia que alimentar. Estamos a la que salta…
Una llamada hace un par de meses: que si puede usted asistir a una reunión con el Sr. Abaddón. Dije que claro, pero que de qué se trataba. Solo me dijeron que tenía que ir a un despacho en una planta 49 al dia siguiente.
Ahí me encontré con el señor Abaddón y su cara.
Hay rostros que dan miedo. No, miedo no, más bien respeto, respeto a lo desconocido. Desazón. Bueno, vale, dan miedo.
La cara con los ojos más pequeños del mundo, como dos chinchetas clavadas en una pared de gotelé. La boca como un navajazo. Y una sonrisa que duele.
Una cara que no pertenece a ninguna raza. Una mirada que raspa.
Mientras se asomaba al mundo desde arriba, como si todo fuera suyo, me dijo que representaba a un pool de humildes amantes de la cultura, del que solo soy el mensajero, decía. Sabemos que atraviesa dificultades…Me sonaba a conozco tu cara, sé donde vives. No me atreví a abrir la boca. Uno sabe a cierta edad cuando se tiene que callar.
Cogió un sobre lacrado y me lo ofreció. Le entrego esta propuesta que deberá meditar y sopesar. Espero una respuesta suya cuando lo considere conveniente. Buenos dias.
La gente que mira al mundo por encima de una décima planta es peligrosa. Y por encima de una cuarenta es letal.
Tardé tres dias en atreverme a abrir el sobre. Quedan muy pocos ñus en la sabana.
Si Abaddón es solo el mensajero quizás la cosa no sea tan siniestra. Aún no lo sé.

PÁGINA 29. SUMMERTIME.

Big Mak :

  • summertime

Hay latitudes, el Mediterraneo por ejemplo, por las que pasa el Verano, que es un estado mental.
Llega de pronto, con sus dias largos y sus noches intensas.
Se queda una temporada.
Luego se diluye en un momento, para dejarnos en el mismo sitio donde estábamos.
Más o menos.
Summertime and the livin’ is easy.
El estado mental Verano aparca la Tristeza en un garaje subterráneo. En la planta -4. Con el maletero lleno de problemas y de ansiedad.
Todo bien oculto, fuera de la vista.
Está bien. Está muy bien.
Lo que pasa es que el Verano puede durar unos meses.
O unas semanas.
O unos dias.
O un rato.
Incluso puede ocurrir que el verano pase delante de tus ojos pero fuera del alcance de tus manos. Como la Suerte.
Pero es muy raro que alguien no pueda escapar de las amenazas del Apocalipsis al menos por un tiempo.
Porque el Verano es contagioso.

He aprovechado que todo el mundo ha desaparecido para intentar solucionar algunos problemas.
Sobre todo dos:
1.- Encontrar un techo.
2.- Resituar a la vecina en mi vida. Aprovechando que se ha ido, le voy diciendo cosas por Wassap. Por escrito se dicen cosas que de palabra dan vergüenza. Dan corte.

PÁGINA 28. EL CUADRO.

Big Mak :

  • EL CUADRO

El futbolista tiene cabeza de escultura romana.
Una cabeza rotunda, de gladiador, de centurión.
Y una espalda como de gorila del Kilimanjaro.
Pero cuando le ves jugar… es otra cosa.
Se mueve con temple, con la mirada alta, como un general desde las alturas, calculando…
Cuando acepta el reto de un contrario, hasta su arranque violento es elegante.
No huye del conflicto. Es duro pero no sucio. No hace teatro ni pantomimas. Y sin ingenuidad, sobrevuela a esa cosa que llaman picardía los fulleros.
Ha repartido con contundencia, es lo suyo, y ha recibido lo necesario.
Protestas las justas y quejas ninguna…

Cuando le he conocido personalmente, he visto todo eso reflejado en su cara y en su actitud.
Y no me ha extrañado que eligiese el cuadro del boxeador quemado. Es la belleza de la resistencia. La chulería en la derrota. La grandeza de la lucha.
El cuadro, le ha hecho gracia que esté hecho con café, tiene un texto que leyó en voz alta antes de comprarlo:

“El campeón de los pesos pluma,
era un hombre moldeado por el fuego,
por el dolor.
La tristeza se disfrazó de rabia.
Su rostro mostraba que estaba
quemado.”

Me gustó escucharle. Me gusta saber que hay gente así. Me reconforta. Bien.

PÁGINA 26. EL FUTBOLISTA.

Big Mak :

  • EL FUTBOLISTA

El Apocalipsis tiene a sus monstruos trabajando. Pero sigue habiendo ángeles por ahí.
Hace unos días tuve que ir a Le Cocktail y terminé hablando con un tipo con un corte de pelo extravagante y cara de bruto que me cayó muy bien. Su cara me sonaba, pero entre las copas y la poca luz…
Hablamos de arte. Le gustaba mucho, me dijo, pero no tenía cualidades para ejercerlo. Como yo sí tengo cualidades para el arte, se lo dije. 
Nos fuimos a un par de sitios más. Al despedirnos me preguntó si podía ver lo que yo hago. Le di mi teléfono y ahí quedó la cosa.
Luego caí en quién era el tipo con el que había estado bebiendo toda la noche. Es un futbolista muy conocido. 
Y hoy me ha llamado para ver si podía venir a ver mis cuadros con su novia. Han venido.
La novia del futbolista ha entrado subida a un par de piernas de premio Nobel. Un espectáculo espectacular. 
Cuando Mak y sus colegas la han visto, han caído en un trance silencioso y la han seguido por el pasillo en solemne procesión.
El futbolista ha empezado a mirar cuadros. Le ha gustado uno con un boxeador con la cara chafada. ¿Me lo vendes?
Para eso los hago, le he dicho. Y entonces su novia le ha dicho que era muy pequeño, que ella quería un cuadro más grande. Mucho más grande.
Se ha llevado el boxeador y a su novia le ha comprado un cuadro de más de dos metros.
Nos hemos vuelto a salvar en el tiempo de descuento.
Nunca pensé que un ángel pudiese llevar un peinado tan extravagante. Y mucho menos que hubiese ángelas con esas piernas, con esas… formas.
Estaré muy atento a partir de ahora.

PÁGINA 24. RECALCULANDO…

Big Mak :

  • recalculando

He estado oscilando entre clase media media y clase media baja, según el estado de mis finanzas y de mi autoestima. Quizás algún pico de clase media alta baja, pero sin continuidad.
No es que me preocupe el tema, pero Mak y Chis me han salido últimamente con el asunto. No me parece importante, pero son jóvenes y quieren saber dónde están respecto al mundo que les rodea.
Estamos recalculando, como cuando te sales del camino previsto y la señora del GPS te habla. 
No nos hemos salido del camino. Nos están echando de él a bofetadas.
Recalculando…
¿Adónde vamos? Las definiciones no son muy precisas. Pero creo que si se cuidan ciertos detalles y ciertos ritos, uno se puede mantener en la clase media media, que es un sector amplísimo donde cabe de todo, aunque está bajando toda entera, poco a poco, como los palacios de Venecia.
Ciertos detalles. 
Un coche sueco de 200 CV, con cuero y madera, es un detalle. Lo tengo, por trueque, sí, pero cuenta.
Otro: volver a bares carísimos donde has sido feliz, a pulirte el dinero que no tienes en un Vodka Gibson, o mejor en dos, rodeado de gente a la última, que son o se creen guapísimos, sean o no bobos. Lo importante es tu actitud. 
He tranquilizado a mis hijos. Les he dicho que este fin de semana tendrán menos paga. Todos tenemos que hacer sacrificios para que esta familia permanezca en la clase media. 
Esta noche me voy a tomar algo a Le Cocktail, cueste lo que cueste. Me sacrifico lo que sea necesario y más.


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